viernes, 12 de agosto de 2011

Mantis religiosa






Una Mantis religiosa en un prado de Piugos, Lugo. Se sujeta  con una de sus extremidades inferiores a una hierba, cuya punta está seca. Llama la atención el comparar la distribución de los colores de esta brizna con las patas de la mantis, sobre todo en las delanteras, con fémur verde mientras tibia y tarso son de un marrón anaranjado. En el conjunto de la imagen de hecho hay dos tonalidades, la de la vegetación seca, antenas, tibias y tarsos por un lado y la de la vegetación viva y el resto del cuerpo del animal.

Gal: barbantesa, cabalo do Demo

f/6,3; 1/160; iso 250; 105 mm



Pocos simbolizan tantas y tan diferentes ideas; fuerza, belleza, fiereza, evolución, femme fatale, coraje... Las mantis despiertan en nosotros curiosidad, admiración y también desconfianza y miedo. Poseen una "metamorfosis incompleta", sin estado larvario, las crías salen de los huevos ya formadas como mantis diminutas y mudan seis veces hasta convertirse en adultas. Son pequeños depredadores que esperan a que sus presas se les acerquen mientras permanecen inmóviles mimetizados con el entorno. Los movimientos de sus patas delanteras, con las que cazan, son veinte veces más rápidos que un parpadeo. Dos grandes ojos compuestos laterales y tres simples frontales les proporcionan una excelente visión. Poseen un solo oído, en el tórax. Las hembras se diferencian de los machos en que en estas el abdomen es un poco más voluminoso y está compuesto por 8 segmentos, mientras que en los machos por 6. Las primeras también son de mayor tamaño. Son los únicos insectos que pueden girar la cabeza 180 grados, lo que les permite, como a la de la imagen, mirarnos por encima del hombro.






Un saludo

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1 comentarios:

A las 13 de agosto de 2011, 21:04 , Blogger Mononoke ha dicho...

uahhh que chulada, en esta te has pasado, se le ven hasta las intenciones.

 

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