miércoles, 8 de diciembre de 2010

Esperas en posaderos. Alcaudón real meridional (Lanius meridionalis)



Tarabilla común (chasco, Saxicola torquata)

Las esperas frente a posaderos naturales son otra de las  maneras más comunes de fotografiar aves. Dentro de los territorios en los que se mueven suelen tener unos cuantos lugares que frecuentan por distintas razones en varios momentos del dia. Unas delimitan sus dominios durante la época de celo y hasta finales de primavera desde cantaderos habituales. Algunas especies cazan desde unas cuantas atalayas salpicadas por la zona en la que se alimentan. Otras tienen preferencia por descansar y acicalarse en puntos concretos a determinadas horas dónde se sienten cómodas y seguras.

 


Aguilucho cenizo (tartaraña, Circus pygargus)
El trabajo de campo es un juego donde tenemos que ir encontrando las pistas y señales que van dejando las aves tras sus quehaceres diarios. A medida que vamos localizando excrementos, egagrópilas, plumas, restos de presas,..., vamos sumando toda esa información a lo que ya sabemos de la especie y comenzamos a sacar conclusiones para conocer en que puntos se encuentran con más frecuencia. Localizados estos lugares pensamos las condiciones de luz, los fondos, la distancia focal y los inconvenientes de cada caso para determinar el lugar donde nos esconderemos. El resto es elegir el día y ...esperar. Si no lo vemos así, sí lo único que queremos es que nos pongan "a tiro" a las aves, tal vez logremos grandes imágenes pero nos estaremos perdiendo lo más importante y divertido. Muchas veces hay que dejar la cámara en casa y disponerse a "patear monte" todo el día con material de observación para poder volver a casa con información que se traduzca en fotos en salidas posteriores.




Como ejemplo os mostraré unas imágenes y la historia que hay detrás. La de un alcaudón meridional (picanzo real, Lanius meridionalis) en las proximidades de Lugo. La primera vez que lo vi fue de casualidad, a mediados de julio. Estaba posado en un tendido eléctrico que cruzaba paralelo a una carretera comarcal, en una zona mosaico de cultivos de cereal, prados de siega, plantaciones jóvenes de coníferas, brañas y monte bajo. No había visto ninguno por esa zona así que paré el vehículo y lo observé un rato desde lejos. El cable pasaba por encima de un prado recién segado, con los "rulos" de hierba empacada secando al sol esperando a ser recogidos. El prado terminaba en una zona de brañas con algunos abedules y sauces en el perímetro. El alcaudón estaba alimentándose de los saltamontes que había en el suelo, fáciles de localizar en la hierba baja por lo activos que estaban debido al calor. Utilizaba las pacas de hierba como oteadero y regresaba a ellas con los saltamontes para comérselos. Pensé en volver unos días más tarde para colocar un hide a unos cinco metros de una y me fui. Pero claro, cuando volví ya habían recogido las pacas y lo que utilizaba de posadero eran unos abedules a bastante altura.




Alcaudón real meridional (picanzo real, Lanius meridionalis) en un oteadero.



 En general, en fotografía de naturaleza se evitan los picados y contrapicados porque se considera que la perspectiva a la altura del sujeto aporta más naturalidad. Además, en los contrapicados es difícil evitar cielos que nos provoquen contraluces o nos estropeen el fondo. Para "bajar" al alcaudón coloqué un posadero que hiciese las funciones de las pacas y volví unos días después a hacer unas sesiones.





El posadero que utilicé tenía forma de horquilla y uní los dos extremos con un puente de zarza seca amarrado con unas bridas. Lo tomó bien. En la imagen el alcaudón está a punto de cambiarse a la copa del arbol bajo el que me encontraba. 




Para esconderme utilicé unas redes y un pequeño asiento entre las ramas bajas de uno de los árboles en los que se posaba. Hubo suerte y aceptó el trato, cazando desde el posadero que le coloqué en unas cuantas ocasiones y utilizándolo como un escalón para subir al árbol en otras. Lo suficiente para conseguir la muestra, unas semanas después ya no estaba en la zona.




Los resultados. La luz demasiado dura ese día. Entró con el sol ya alto y demasiadas sombras.



Aquí la luz brillaba por su ausencia, pero no hubo más oportunidades.






Rastros de alcaudón real, un pequeño passeriforme clavado en una "despensa". Imagen tomada en las proximidades del pueblo de Romeor (Caurel, Lugo) a mediados de septiembre del 2006.




Pues hasta aquí llegamos. Espero que os haya servido de algo y gracias por visitar.




Texto y fotografías: Juan Villarino




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